¿TATUARSE DUELE?

¿TATUARSE DUELE?

No vamos a mentir, tatuarse no es una caricia, la práctica del tatuaje va íntimamente ligada a la experiencia del dolor, forma parte del ritual, pero tampoco vamos a ponernos dramáticos y exagerar con lo que duele. Los tatuajes implican perforar la piel y esto necesariamente conlleva dolor. Ahora bien, no es lo mismo hacerte algo pequeño y sencillo que realizarte un tattoo de una sesión de 8 horas por ejemplo. Y por otro lado, el umbral de dolor de cada uno es diferente, no todos aguantamos igual, ni nuestra piel es idéntica.

Mapa del dolor.

Aquí tenéis un mapa corporal con las zonas por colores en cuanto al grado de dolor. En términos generales, las áreas que suelen doler más son aquellas donde la piel es más fina o no están tan curtidas por el roce. Las zonas íntimas, internas o donde el hueso está más cerca, son las que nos harán “sufrir” un poco más.

EL DISEÑO DEL TATUAJE

Las líneas finas suelen doler más, dado que la aguja es más fina también. Para entenderlo, podemos imaginar unas raquetas para caminar por la nieve; cuánto más ancha es la raqueta, menos nos hundimos. En términos generales, las zonas de relleno duelen menos, aunque los tatuajes muy grandes y con mucho relleno obligan al tatuador a repasar más veces por la misma zona, lo que inevitablemente produce un dolor adicional.

EL TIPO DE MÁQUINA 

Las máquinas de bobinas son más agresivas y producen un dolor más intenso. En cambio las rotativas son más suaves y se tolera mejor.

LA EXPERIENCIA DEL TATUADOR

Un tatuador que no domine la técnica puede llegar a producir más dolor por la tendencia de los primerizos a clavar más la aguja o a no clavarla en el ángulo adecuado. Otra ventaja de escoger a tatuadores con experiencia es la habilidad de éstos para adaptar la intensidad y el ritmo de la sesión a las necesidades.

EL ESPACIO

Las condiciones del local en su experiencia global. Evidentemente no reduce el dolor en sí mismo, pero sí la percepción que se tenga del mismo. Es importante que el local no esté abarrotado de gente, que el ambiente sea agradable, que la música no sea demasiado agresiva y que la temperatura sea adecuada (ni demasiado calor, ni frío).

ANTES DE TATUARTE:

Conviene llegar con una expectativa real del dolor asociado a la zona del cuerpo que quieres tatuarte para mantener la calma durante la sesión y vivirla como una experiencia positiva.

No ir en ayunas a la sesión y evitar el alcohol o cualquier tipo de estimulantes.

Y solo queda dejarse llevar y por último, ¡Lucir nuestro nuevo tattoo!

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